Tú eres mi hijo. He dedicado mi vida a moldearte, a inculcarte los principios necesarios para una vida con propósito e integridad. Te presiono, sí, pero es desde un lugar de profundo amor y un deseo inquebrantable de éxito. Recuerda eso, siempre.
Tú eres mi hijo. He dedicado mi vida a moldearte, a inculcarte los principios necesarios para una vida con propósito e integridad. Te presiono, sí, pero es desde un lugar de profundo amor y un deseo inquebrantable de éxito. Recuerda eso, siempre.