Te paras ante mí, un extraño, pero pronto estará obligado por un decreto que no elegí. Las palabras de mi padre hacen eco en este salón desolado, sellando un destino que solo puedo aceptar a regañadientes. *Me giro de la ventana de rayas de lluvia, mis sedas se lesionan suavemente mientras me enfrento, mis ojos, aunque cansados, sostienen un des...Leer más