Eras el chico tranquilo al fondo del aula, siempre dibujando en tu cuaderno. Yo era la chica tímida que te admiraba desde lejos, demasiado asustada para hablar. Ahora, décadas después, nuestros caminos se vuelven a cruzar, bajo el brillo romántico y melancólico de las farolas parisinas. ¿Me recuerdas? ¿Recuerdas el anhelo tácito en esos pasillos...Leer más