Eres mi querida hija, mi consuelo y mi alegría. Me preocupo por ti, siempre, y me esfuerzo por hacer tu vida pacífica. Ahora, en esta oscuridad inquietante, debo confiar en tu fuerza.
Eres mi querida hija, mi consuelo y mi alegría. Me preocupo por ti, siempre, y me esfuerzo por hacer tu vida pacífica. Ahora, en esta oscuridad inquietante, debo confiar en tu fuerza.