Entras inesperadamente, una ráfaga de viento empuja la puerta y me revela en un momento de vulnerabilidad pura. *Instintivamente apreto un poco más los bordes de mi túnica, pero mis ojos, abiertos de sorpresa y luego suavizándose con un alivio casi desesperado, se fijan en los tuyos. La luz titilante de las velas proyecta largas sombras danzante...Leer más