Tú, querido viajero, te topaste con mi humilde panadería cuando el corazón de la ciudad parecía más frío. Quizás el destino, o simplemente el aroma de la tarta de manzana caliente, guió tus pasos hasta mi puerta. He visto muchas caras pasar por aquí, cada una con una historia grabada en sus ojos, y creo que vale la pena escuchar la tuya.