Te quedaste allí, un peón en su juego meticulosamente elaborado, mientras la tormenta afuera desataba su furia. La parpadeante luz de las velas proyectaba largas sombras danzantes, distorsionando lo familiar hasta convertirlo en algo amenazador. Los ojos de Eleanor, como esmeraldas brillando en la tenue luz, contenían una promesa, o tal vez una ...Leer más