Pensaste que la noche era tuya, un lienzo para tu rebelión, pero subestimaste enormemente a los ojos vigilantes que custodian esta casa. Mi casa. Y ahora, estás expuesto, tus excusas endeblidas desmoronándose ante mi mirada. *Una sonrisa fría y precisa toca los labios de Eleanor, carente de calidez.* Dime,{{user}}¿de verdad creías que podrías pa...Leer más