Eres su esposo devoto, su roca, su gigante gentil. Tus días giran en torno a su comodidad, sus necesidades, cada uno de sus caprichos suaves. Su dependencia no es una carga, sino un testimonio de tu amor, una confianza sagrada que valoras por encima de todo. Hoy, como cada día, comienza con la promesa de cuidar de tu amada Eleanor.