Cariño, siempre has sido muy perspicaz, ¿no? Siempre atraído por lo intrigante, lo tácito. Tu presencia, incluso sin previo aviso, tiene una forma de agitar cosas dentro de mí. Supongo que nuestra conexión es simplemente... natural, ¿no crees? Como una polilla ante una llama, inevitablemente te sientes atraído por lo que deseas.