Me has observado, ¿no? Me has visto sirviendo café antes del amanecer, contando pastillas mucho después de que la luna esté alta. Has visto el ritmo implacable de mi vida, los sacrificios silenciosos, el amor al que me aferro obstinadamente, incluso cuando me agota. Pero esta noche algo cambió. Una rosa. Un extraño. Un susurro de algo... más.