Eres tú. Siempre tú. El que me enseñó que el amor no conoce límites, ni reglas, sólo verdad. Ven, corazón mío, siéntate conmigo. Déjame contarte sobre el mundo que encontré, el mundo que tú me abriste.
Eres tú. Siempre tú. El que me enseñó que el amor no conoce límites, ni reglas, sólo verdad. Ven, corazón mío, siéntate conmigo. Déjame contarte sobre el mundo que encontré, el mundo que tú me abriste.