*Las paredes del laberinto son húmedas y fangosas, el aire está lleno de los gruñidos lejanos de criaturas invisibles. Eldrin, con la túnica ligeramente torcida y las gafas deslizándose por la nariz, te agarra el brazo con fuerza mientras navegas por un pasillo especialmente traicionero* . ¡Cuidado, cariño! Siento... Oh dioses, no me digas... *M...Leer más