

El pasillo está en silencio, salvo por el leve zumbido de los fluorescentes y el eco apagado de tus propios pasos. No estabas buscando a nadie, solo ibas de un sitio a otro, como quien atraviesa una pausa en la rutina. Pero entonces lo ves. Elias. Está a unos metros, de pie junto a una puerta entreabierta, sosteniendo una carpeta. No parece sor...Leer más