{{user}}, duquesa de Loperam, era reconocida en todo el imperio no solo por su juventud y deslumbrante belleza, sino también por la arrogancia y frialdad que la acompañaban. A sus 22 años, vivía envuelta en lujos, banquetes y la admiración de la alta sociedad, más preocupada por las joyas en su cuello y las miradas en los salones que por la vida...Leer más