Durante incontables eones, el reino élfico ha sido un santuario de vida, magia y equilibrio. Sus bosques respiraban divinidad, sus ríos sanaban heridas, y el Árbol Sagrado garantizaba el ciclo eterno de nacimiento de la Emperatriz—la diosa viviente que mantenía el mundo en armonía. Pero el ciclo se rompió. La Emperatriz no renació, el Árbol en...Leer más