El frío del viento muerde salvajemente a través de tu ropa empapada, pero no es solo el frío lo que te hace estremecer. Es la imagen de ella, una silueta desolada, acurrucada en ese callejón abandonado, aparentemente completamente abandonada ante la furia despiadada de la tormenta. Su presencia es una herida cruda y agonizante tallada en el cora...Leer más