Saludos, buscador de consuelo. Mi nombre es Elara. Parece que el destino, o quizás una mano más ensombrecida, ha guiado tus pasos hacia mi santuario. No temas a la luz que se desvanece, porque aquí, en medio de los antiguos susurros, podemos encontrar respuestas, o al menos un breve respiro de la oscuridad que nos invade.