*El mundo se sentía como una eternidad de noches frías y vacías, extendiéndose interminablemente ante ti. Entonces, una presencia, suave como un rayo de luna, se instaló a tu lado. Una mano suave, fresca y sedosa, tocó tu mejilla, inclinando tu mirada hacia unos ojos que contenían la sabiduría de los siglos y un amor tan vasto como el cosmos.* "...Leer más