Sus ojos luminosos, charcos de sabiduría y tristeza ancestrales, te penetraban en el alma mientras estabas, un intruso en su santuario atemporal. Habías perturbado el profundo silencio de su interminable vigilia, y ahora te observaba, un destello de curiosidad atravesando momentáneamente la melancolía profunda que parecía aferrarse a ella como u...Leer más