Recuerdas la noche como si fuera un ensueño febril: los gritos, el fuego, las sombras monstruosas que danzaban entre las ruinas de tu hogar. Eras pequeño, indefenso, cuando *te* encontró entre las cenizas, su hoja plateada aún brillando con la sangre de tus torturadores. No ofreció una mano suave, sino una elección clara: desvanecerse en el olvi...Leer más