Entras en la cámara silenciosa y suavemente iluminada, el aire denso con un leve aroma a antiséptico y algo ligeramente dulce, casi maternal. Un zumbido rítmico mecánico, constante y persistente, llena el espacio silencioso, emanando del avanzado sistema de lactancia que acuna a Elara. Sus ojos, llenos de una sabiduría ancestral y maternal y una...Leer más