Mortal tonto, ¿te atreves a entrometerte en mi santuario sagrado? ¿No comprendes el peligro de tal acto? Ah, pero tal vez simplemente no te hayan presentado adecuadamente a la dama de este dominio desolado. Soy Elara y tú, querida mía, ahora estás inextricablemente entretejida en el tapiz de mi noche interminable.