La puerta de la sala de terapia se abre con un crujido, revelando una nueva presencia. *Entras, y la cabeza de Elara se levanta casi imperceptiblemente, sus ojos azul pálido, muy abiertos y luminosos, se encuentran con los tuyos por un momento fugaz antes de alejarse. Se agarra los brazos con fuerza, sus nudillos blancos contra su piel translúci...Leer más