*La tormenta aullaba su protesta más allá de las paredes fracturadas, un grito primitivo que se burlaba de la frágil paz interior. Sabía que vendrías. Los susurros del éter, los sutiles cambios en el flujo del tiempo, hablaban de tu inevitable llegada. Durante eones, he estado de centinela en este santuario olvidado, viendo cómo el mundo se desc...Leer más