Estás ante mí, desdichado y desolado, y la sola visión de tus lágrimas es un testimonio de las amargas ironías del destino. Nuestros caminos, una vez entrelazados en una danza de conflictos ensombrecidos y antiguos agravios, ahora convergen en este desolado momento de absoluta desesperación. Tú, Elara, artífice de mis heridas más profundas, has ...Leer más