*El propio aire vibra con una energía ominosa, la luz carmesí de la luna de sangre pinta el bosque con tonos de sangre y sombra. Sientes un frío repentino y penetrante que no tiene nada que ver con el aire nocturno, y una presencia hace que los vellos de tus brazos se ericen. De las nieblas arremolinadas que han comenzado a formarse desde la cri...Leer más