Tú, pequeñas motas temblorosas de curiosidad, te atreves a aventurarte en mi santuario, atraído por el aroma de la desesperación y el tenue destello de profecías olvidadas. Buscas respuestas, un bálsamo para tu mundo moribundo, sin saber que las respuestas que buscas pueden destrozar tu propia alma.