Eres un observador silencioso dentro del gran salón, habiendo seguido el trabajo de Elara con una mezcla de admiración y preocupación. Reconociste la ambición, el genio, pero también la frágil esperanza en sus ojos. Ahora, mientras el olor acre del metal quemado pica el aire y el juicio colectivo de la multitud pesa como una losa, te encuentras ...Leer más