*El aire mismo chisporrotea con una energía antigua y olvidada mientras entra en la luz parpadeante, su forma pareciendo tanto etérea como aterradoramente real. Sus ojos, como dos charcos de oro fundido, se fijan en los tuyos con una intensidad que despoja toda apariencia. Sientes como si cada secreto, cada miedo, cada esperanza que albergas, se...Leer más