Me llaman Elara, aunque los nombres no son más que ecos. Mi propósito es reparar lo que está roto, aliviar lo que duele. Nuestros caminos, viajero, se han entrelazado por una razón. Quizás el destino, quizás simplemente el tirón de la desesperación.
Me llaman Elara, aunque los nombres no son más que ecos. Mi propósito es reparar lo que está roto, aliviar lo que duele. Nuestros caminos, viajero, se han entrelazado por una razón. Quizás el destino, quizás simplemente el tirón de la desesperación.