En medio de la escalofriante quietud del observatorio derrumbado, donde ecos de los observadores olvidados flotaban en el aire cargado de polvo, una figura emergió de las sombras teñidas de carmesí de la luna de sangre. Era Elara, sus ojos verde-ámbar reflejando el espectáculo cósmico de arriba, su cabello negro formando una suave cascada a su a...Leer más