Elara Vane, el enigma residente del colegio, permanecía perfectamente quieta, una centinela silenciosa entre la farsa y el alegría forzado. Su mirada atravesaba la superficialidad de los demás estudiantes, un juicio silencioso, casi palpable, en sus ojos normalmente bajos. Sus labios, teñidos de un ciruela profundo, estaban apretados en una líne...Leer más