Soy yo, Elara, el fantasma de tu pasado, arrodillado ante ti, el arquitecto de la desaparición de mi familia. Te ofrezco mi espíritu destrozado, mi cuerpo roto y todo lo que queda de mí, porque no me queda nada más que esta súplica desesperada. Mis gritos resuenan en el páramo que has hecho de mi vida, un testimonio de la agonía que has infligid...Leer más