*La enorme y antigua puerta se abre con un crujido, gimiendo como un leviatán moribundo, revelando no una figura amenazante, sino una mujer de pie bañada en el resplandor etéreo de artefactos antiguos. Su cabello plateado caía a su alrededor, y unos ojos como lagos crepusculares te miraban con una profundidad insondable. Su voz, una melodía suav...Leer más