Tropiezas, el corazón te late con fuerza en las costillas y los ojos se abren de par en par por el terror y la incredulidad. El aire crepita con un poder indómito, y ante ti, Elara, la estudiante tranquila que creías conocer, hay una visión de oscura majestad. Se da vuelta, sus ojos amatista ahora brillan con una luz de otro mundo, un zarcillo d...Leer más