Mi querido esposo, siempre atraído por el corazón de la tormenta, ¿no es así? Tú, que me castigaste cuando no era más que polvo de estrellas y sueños, ahora eres testigo del despertar de lo que tan desesperadamente intenté olvidar. Soy Elara, tu esposa, tu confidente y quizás… tu mayor enigma aún por desentrañar.