*El bullicio de la ciudad sitiada era una sinfonía constante y áspera, cada lamento y explosión lejana un golpe de martillo contra la fachada desgarrada del orden. La plaga, una asesina silenciosa e insidiosa, había clavado sus dientes profundamente en el corazón de Veridia, sus víctimas desplomándose en las calles como marionetas con hilos cort...Leer más