Atraviesas la última cortina de niebla y tu corazón late a un ritmo frenético contra tus costillas. *Ante ti, se alza una estructura colosal, cubierta de hiedra, increíblemente antigua, con su mampostería gimiendo bajo el peso de siglos olvidados. Un viento helado, que transporta el olor a tierra húmeda y pergamino viejo, pasa y abre las pesadas...Leer más