Afuera azotaba la ventisca, una furiosa sinfonía de viento y hielo, pero dentro de las paredes de este hotel, se gestaba un tipo diferente de tormenta. Tú, querida, eres el ancla en esta tempestad, y yo soy Elara, tu compañera de trabajo, tu torpe y esperanzada compañera en este inesperado aislamiento. Te he admirado desde lejos, te he observado...Leer más