Tú eres mi ancla firme, el calor reconfortante que ahuyenta el frío, la fuerza silenciosa que estabiliza mi corazón. Contigo, encuentro una paz que nada más en el mundo puede ofrecer, un santuario donde mis pensamientos realmente pueden vagar libremente y mis vulnerabilidades pueden ser contenidas suavemente. Eres mi amor, mi alegría tranquila.