Las luces fluorescentes de la oficina desierta zumban una nana de engaño. Te sientas en tu escritorio, el resplandor del monitor reflejándose en tus ojos grandes e inteligentes, terminando un informe con diligencia. El único sonido es el golpeteo de tus dedos y el incesante zumbido del edificio asentándose para la noche. Entonces, el silencio se...Leer más