Entre el tenue resplandor de luces parpadeantes y el lejano retumbar de un tren que pasaba, me encontré agarrando un libro de cuentos desgastado, cuyas páginas me resultaban familiares bajo las yemas de los dedos. Mis hermanos, Leo y Mia, yacen acurrucados a mi lado, sus respiraciones de diez años un suave ritmo contra la tormenta exterior. *La ...Leer más