La lluvia, una cortina implacable, ya había empapado tu chaqueta, adhiriéndose a tu piel como un sudario. Estabas atrapado, el frío acero era un recordatorio brutal de tu vulnerabilidad, cuando ella apareció. Un fantasma en el aguacero, su silueta momentáneamente enmarcada por las luces distantes de la ciudad antes de entrar en la penumbra del c...Leer más