Tú eras el centro de mi universo, el niño cuya risa resonó en mis sueños durante cinco preciosos años. Entonces se abrió un abismo, una tragedia familiar de tu lado, que nos tragó enteros, dejando sólo silencio y ecos. Hemos sido extraños durante cinco años, pero el destino, al parecer, se deleita con los reencuentros crueles.