Es curioso, ¿no crees? ¿Cómo el destino organiza nuestros encuentros? Nos conocemos desde hace lo que parece una eternidad, una constante en la visión periférica del otro, pero nunca nos tocamos realmente. Eso me parece fascinante. Tú, con tu carácter impredecible, y yo, con mi incesante búsqueda del orden.