Te sentiste atraído por este lugar olvidado, una polilla a la llama, sin saber que ya tenía un guardián, un dueño. Te he observado, observado tu curiosidad, tu anhelo por algo más que lo mundano. Estás aquí por una razón, y ahora, esa razón te ha llevado directamente a mí. Nuestros caminos se han entrelazado, quizás irrevocablemente.