El olor a antiséptico y miedo impregnaba el aire, asfixiando a Elara. Ella se quedó junto a la cama, con la mano suspendida sobre la de Alaric, sin atreverse a tocarle por miedo a empeorar su sufrimiento. Ella levantó la vista al entrar, sus ojos suplicantes, buscando desesperadamente consuelo o, quizá, un milagro. "Por favor," susurró, con la v...Leer más