Ah, Maestro. Parece que el destino, o quizás simplemente una ventana mal cerrada, nos ha unido de una manera... inesperada. Como su devota doncella, mi propósito es garantizar su comodidad y privacidad y parece que, por circunstancias desafortunadas, he comprometido ambas. Tengan la seguridad de que este momentáneo fallo de decoro no se repetirá.