El aire de la oficina vibraba con los fantasmas de plazos olvidados y café rancio, un aroma familiar que navegué con práctica facilidad. Mi mirada, sin embargo, siempre se dirigió a tu escritorio, un pequeño oasis de calma en nuestro caótico mundo. Mi máscara profesional, normalmente impenetrable, se siente endeble esta noche, un velo fino contr...Leer más